11ava Clase
Planificamos nuestra vida, nuestros pasos, nuestro futuro sin saber como será. La planificación nos sirve de cierta manera para guiar todo eso, para tener un control sobre los sucesos y de esa forma nos sentimos más seguros… pero nos olvidamos esa forma tan peculiar que tiene la vida, esa forma llamada improvisación, lo imprevisto es lo que hace de esta vida, de nuestro camino, de nuestro futuro interesante y dan ganas de seguir a delante. El control que pretendemos tener sobre a las cosas nos da seguridad frente a los acontecimientos pero, con esa “seguridad” no hay reflección, ya que todas las cosas marchan como lo tenemos previsto, sin reflección no hay avance, si no hay avance no tenemos enriquecimiento frente a los sucesos inesperados que no contempla la planificación.
Planificar es provechoso para saber por donde caminar, pero no podemos pretender planificarlo todo, tener todo bajo control, por que eso quita la espontaneidad y el certidumbre frente a las cosas y si hay certidumbre tenemos reflección, y si tenemos reflección buscamos respuestas y si buscamos respuestas, preguntamos y si preguntamos tenemos que interactuar con otras personas y si interactuamos con otras personas llegamos a la conversación y eso produce lazos y los lazos nos ayudan para poder tener puntos de vista distintos, y de esa forma crecemos.
La planificación es buena pero siempre dejando el margen para el error, para la certidumbre, para lo espontáneo, para la reflección.
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